ASTRONOMÍA Y ARQUITECTURA

-Arq. Alfio Pinasco (marzo, 2013)

A muchos les sorprenderá que un arquitecto estudie las alineaciones astronómicas de los monumentos arquitectónicos arqueológicos.
Sin embargo la orientación del emplazamiento de una edificación (pasada, presente o futura) plantea una respuesta a las condiciones que presenta su entorno artificial: ejes viales, edificaciones visibles en el panorama, características del terreno (acceso y límites), y a las condiciones que presenta su entorno natural: paisaje, relieve, ruidos, vientos y asoleamiento.
En el caso del condicionamiento climático natural de la edificación es de suma importancia conocer los movimientos aparentes del Sol a lo largo del año para disponer la orientación o protección de los vanos y muros principales de la obra, de modo de lograr recintos frescos en verano y cálidos en invierno al interior de la obra.
Además en el caso de edificaciones de carácter religioso, generalmente se toma en consideración la salida y el ocaso del Sol por sus implicancias simbólicas: principalmente muerte y renacimiento.
Por esto es que estudiamos con gráficos y diagramas los movimientos del sol durante las horas de cada día en cada mes del año para diversas latitudes, y hoy usamos programas de cómputo virtual que permiten conocerlos de modo tridimensional.
Esto nos permite estar familiarizados con las alineaciones solares básicas: solsticios y equinoccios. De allí a tomar en cuenta la orientación de los movimientos aparentes de la Luna y algunas estrellas y constelaciones notorias hay solo un paso; que hoy en día resulta sumamente sencillo mediante los programas de cómputo astronómico.
Las edificaciones andinas prehispánicas generalmente evidencian un hábil manejo de sus orientaciones para el control climático de sus recintos, y en el caso de las edificaciones de carácter religioso o ceremonial presentan además respuestas a su entorno geográfico y astronómico.

Enlace a video de solsticio en Pachacamac

Dos veces al año, el sol se alinea con las calles de Nueva York generando el fenómeno conocido como Manhattanhenge.

Dos veces al año, el sol se alinea con las calles de Nueva York generando el fenómeno conocido como Manhattanhenge.

Alineación al ocaso del solsticio de verano en el Templo del Sol, Pachacámac.

Alineación al ocaso del solsticio de verano en el Templo del Sol, Pachacámac.